
Cortar vidrio extremadamente grueso es un verdadero desafío para las ruedas de diamante. Si intentas cortarlo a temperatura ambiente, el vidrio simplemente se resiste al corte. Eso hace que la hoja se dañe constantemente y que los herramientarios se agoten mucho más rápido. Es frustrante y además muy costoso.
Encontramos una solución mejor: lámparas de infrarrojos de onda corta.
En lugar de calentar solo la superficie del vidrio, estas lámparas calientan profundamente el vidrio en la zona donde se va a realizar el corte. Es como “ablandar” ese área del vidrio, lo que permite que la hoja pueda cortar fácilmente. De esta manera, ya no hay resistencia y el corte se realiza de forma suave.
La ventaja para tus herramientas Cuando el vidrio está precalentado, tu rueda de corte no tiene que esforzarse tanto. Ya no tienes que forzar una hoja fría a través de una superficie rígida y resistente.
Esto marca una gran diferencia en términos de eficiencia. En nuestras pruebas en taller, observamos que la vida útil de las herramientas aumentó entre un 30% y un 50%. Hay menos fricción, menos impactos microscópicos, y menos necesidad de reemplazar las ruedas de corte.
La parte complicada No puedes simplemente maximizar la potencia de las lámparas. Hay que encontrar un equilibrio.
Si utilizas demasiada potencia, se crean “puntos calientes”. Eso puede causar problemas graves: el vidrio podría agrietarse incluso después de terminar el corte. Hay que ajustar adecuadamente la distancia entre la lámpara y el vidrio, para que el calor se distribuya de manera uniforme.
Y algo más: estas lámparas generan mucha calor. Es necesario asegurarse de que la estructura de la máquina esté bien refrigerada, de lo contrario, tu equipo se dañará.