
Dejen de calentar el aire; comiencen a calentarse a sí mismos.
¿Alguna vez han notado que la mayoría de los calefactores para baños parecen luchar en una batalla perdida? Gastan toda su energía tratando de calentar el aire, pero para cuando ese calor llega hasta ustedes, ya se ha disipado. Es un desperdicio.
Nosotros hacemos las cosas de manera diferente. Utilizamos tecnología de ondas infrarrojas de corta longitud para transmitir el calor directamente hacia ustedes o hacia sus toallas, casi al instante. Sin esperas. Solo calor.
¿Por qué funciona tan rápido?
Dentro del dispositivo, utilizamos filamentos de tungsteno envueltos en vidrio de cuarzo. En cuanto se enciende el dispositivo, esos filamentos alcanzan su temperatura máxima.
Es una velocidad diferente. Un calentador regular puede tardar diez minutos en hacer que una habitación sea cálida. Nuestras lámparas de infrarrojos logran alcanzar el objetivo en menos de tres segundos.
Y ese espejo no sirve solo para mirarse el cabello. La capa reflectante actúa como guía, dirigiendo todo ese calor hacia ustedes, en lugar de dejar que se disipe en las paredes.
Detalles sobre los materiales
Los baños son un lugar difícil para los dispositivos electrónicos. Debido al vapor y a las fluctuaciones de temperatura, los dispositivos tienden a dañarse. Por eso utilizamos cuarzo de alta pureza: resiste los “choques térmicos” sin agrietarse.
También prestamos especial atención a los sellos. Utilizamos juntas especiales para evitar que la humedad llegue a los componentes eléctricos. Si entra agua, el dispositivo se daña. Así de simple.
Un punto importante: la potencia. Una lámpara de mayor potencia genera más calor, pero también ejerce más presión sobre los sistemas eléctricos. Si colocan varias de estas lámparas en un vestidor comercial, asegúrense de que sus interruptores puedan soportar esa carga.
Instalación
Queríamos que estos dispositivos fueran fáciles de instalar. Están diseñados para reemplazar fácilmente a los calefactores existentes, y su conexión eléctrica es sencilla. Si alguna lámpara se daña, puede reemplazarse sin tener que quitar todo el espejo de la pared.
Solo una advertencia: los tubos de cuarzo se calientan mucho. Tanto, que es mejor no tocarlos. Asegúrense de que el dispositivo tenga protecciones adecuadas o esté detrás de vidrio templado, para que nadie resulte herido.